El simbolismo de la primera escena de Ran de Akira Kurosawa

 

En El Rey Lear de Shakespeare, el reparto de los bienes se realiza sin más explicación; el rey lo había decidido y lo anuncia, así, entre sus hijas y sus yernos. No hay ningún detonante de la decisión, más bien, parece como si estos hubieran sido los planes del monarca durante mucho tiempo y lo que pretende es “evitar futuras disecciones”. Lear se nos presenta sin pasado, se nos aparece en ese ahora en el que hace público su testamento en vida, pero no sabemos nada (de amores, conquistas, guerras, problemas con los súbditos) de su biografía anterior al acto de la partición de su territorio. Es, en este sentido, un personaje plano, un personaje que comienza con ese parlamento, con la división de su reino entre sus tres hijas y que, además, quiere hacerlo en base al amor que éstas le profesan, por lo menos el declarado: “...cuál de vosotras/diré que me ama más, para que mi largueza/ se prodigue con aquélla cuyo afecto/ rivalice con sus méritos.”  Realiza una pregunta y espera una respuesta de sus hijas. La decisión del testamento se hace, además, en privado; solo asisten las herederas, sus yernos y, el que suponemos su mano derecha, el duque de Kent. El rey hace lo que cree que debe hacer, lo que es su obligación y no se mueve embargado por remordimientos o malos presagios, tal como sucede en la película Ran

Rashomon y el Festival de Venecia

Cartel promocional en japonés
Rashomon (rodada en 1950) comienza con el diálogo entre un monje joven (Minoru Chiaki) y un leñador (Takashi Shimura) que se refugian de la lluvia torrencial en las ruinas de lo que en otro tiempo fue un templo. La espesa cortina de agua impide ver lo que hay más allá en un claro ejemplo de utilización de los elementos meteorológicos con sentidos simbólicos y espaciales, recurso muy utilizado por Akira Kurosawa prácticamente en  todas sus películas. 

Del mismo modo que la lluvia se erige en la cortina que impide ver lo que está más allá, los dos hombres no pueden vislumbrar y comprender un suceso trágico acaecido en los bosques cercanos. Cuando se le une un tercer interlocutor -una especie de mendigo, papel interpretado por Kichijiro Ueda- los dos hombres empiezan a relatar lo sucedido, utilizando el flash-back.

¿Tiene que pasar necesidad el artista? El caso de Kurosawa



Uno de los tópicos que se están instalando en nuestra sociedad contemporánea es la de que el artista, irremediablemente y por el mero hecho de serlo, tiene que pasar necesidades de todo tipo y, si me apura el sufrido lector, hasta sentir el frío en los huesos, la soledad en el alma y el hambre en el estómago. La figura del creador romántico que malvivía en una buhardilla de mala muerte a la espera del reconocimiento (casi siempre póstumo) de su brillante obra ha calado tanto en el imaginario popular  que, en la actualidad, se considera (y hasta se exige) al creador una vida bohemia sin nada más que llevarse a la boca. Se supone que, por propia voluntad, los que nos dedicamos a esto de la escritura, la composición o la pintura hemos entrado en un terreno fronterizo alejado de las normas que rigen el sistema capitalista en el que todos estamos inmersos. 

Las primeras películas de Akira Kurosawa


El que Akira Kurosawa fuera a parar a los estudios de Toho fue, poco más o menos, que una afortunada casualidad. Sin saber qué hacer con su vida, medio deprimido, con veinticinco años y sin nada resuelto, respondió con desgana a la oferta de trabajo que, por entonces hacía PCL –germen de Toho-. Buscaban ayudantes de dirección y, entre miles de candidaturas, él fue uno de los pocos elegidos gracias, en gran parte, a la insistencia del director Kajiro Yamamoto quien se convertiría en su maestro y mentor y, que desde el primer momento, se percató del potencial artístico y de trabajo del joven y confundido Kurosawa.

Y es así como comienza a trabajar dentro de la Toho de ayudante de dirección de Kajiro Yamamoto, escalando puestos hasta convertirse en director de su propia película en 1942. 

Los inicios del cine en Japón y los “hombres-mujeres”


Los primeros ensayos con el cinematógrafo en el territorio nipón se remontan a los últimos años del siglo XIX.
Representación Kabuki de 1895
Imagen libre en Wikipedia.org
En 1900 aparecen noticiarios filmados y la primera película japonesa es de 1902, su título Momijigari (Vamos a pasearnos bajo las hojas de arce). Que en sus inicios el cine de las islas acusa una fuerte dependencia de las formas tradicionales del teatro da cuenta esta primera producción que no fue más que una grabación de las escenas más interesantes de una representación de Kabuki.

Kabuki, Nôh y cine 

Durante la primera década del siglo XX se desarrolló en Japón una forma nueva de hacer teatro que intentaba cubrir los huecos que dejaban el Kabuki y el . Bajo esta nueva forma teatral, conocida como Shimpa, nacieron varias compañías formadas por actores inquietos, escritores, intelectuales, etc. que pusieron en escena obras rusas (Gogol y Chejov, por ejemplo) y de la tradición europea tanto antigua (Shakespeare) como moderna (Shaw, entre otros).

Rashomon de Kurosawa, primer León de Oro de Japón

Rashomon del director japonés Akira Kurosawa es una obra de culto adaptada de textos literarios antiguos.


No hay libro, artículo o estudio que, al tratar sobre el cine japonés o sobre algunos de sus creadores no mencione directamente o indirectamente a Akira Kurosawa (Tokio, 1910-1998). Cuando en 1951, Rashomon (1950) ganó el León de Oro de Venecia y, más tarde, el Óscar de Hollywood a la Mejor Película en habla no inglesa, todas las miradas se volvieron hacia el, por entonces, desconocido director que presentaba un film de ambientación histórica de una forma vanguardista en extremo, incluso para los parámetros actuales. De hecho, cuando se estrenó Rashomon, la obra fue tachada de incomprensible y caótica y solo cuando recibió el premio, la película fue “entendida bajo otro punto de vista”. Con esta obra da comienzo la brillante carrera internacional de Kurosawa, el cual llegaría a crear títulos tan imprescindibles como Los sueños (1990), Ran (1985) o Dersu Uzala (1975).

Los primeros estudios cinematográficos de Japón y los benshis


Representación Kabuki hacia 1895

El primer estudio que se creó en Japón fue la compañía Nikkatsu, en 1912 y, ya desde sus inicios, se movió en esa dualidad entre la tradición y la modernidad que caracterizaba la sociedad japonesa de la época, cuando no se encontró atrapado ante la necesidad de producir beneficios a toda costa, incluso en detrimento de la calidad artística. Nikkatsu tenía dos sedes, una en la imperial Kyoto (donde se grababan obras de entretenimiento sacadas del Kabuki y, en ocasiones, las mismas representaciones) y otra en la moderna Tokio, donde se ensayaba con un cine sin tradición (de temas y problemas contemporáneos) totalmente nuevo y alejado de los simbolismos que la mayoría del público conocía.